“Pensamientos Efímeros”

 

“En la ligereza, la vida flota irisada y sutil,

transparente y casi imperceptible,

como una pompa de jabón al sol.”

 

Rosa Montero

De: “La ridícula idea de no volver a verte” 

 

Durante años me ha encantado siempre mirar al cielo. Hay una fascinación especial en mirar hacia arriba y sentirme pequeña, cubierta, infinita. Desde que era muy pequeña, recuerdo que siempre me traían de vuelta de arriba, “-tierra llamando a María”, me decían. 

 

Ese día me levanté temprano, finalmente estaba sola en Miami y a una cuadra de la playa. Cuántas veces soñé con eso. La playa estaba casi vacía, había muchos restos de la fiesta de la noche anterior, la pandemia convirtió a  Miami Beach en un lugar extraño de fiesta sin descanso, en el que yo no encajaba. Pero finalmente ahí estaba esa mañana sentada, todo muy tranquilo. Medité un rato, era un día de buen sol y el cielo estaba despejado. A lo lejos tres mujeres tomaban selfies de sus traseros en una especie de parodia en la cual no dejan de “perrear” y yo solo pensaba en lo surreal de la escena. 

 

Lo primero que pasa es un helicóptero amarillo, recuerdo pensar lo bonito que se veía sobre el fondo azul del cielo. Poco a poco empiezo a ver cosas que pasan, elementos que aparecen y desaparecen, pasan y se quedan, empiezo a entender que son como los pensamientos en mi cabeza. Poco a poco durante esos minutos de contemplación, comienzo a coleccionar colores, formas, velocidad, que unos segundos después ya no están.

 

Esta serie es una colección de pensamientos. De buenos minutos de solo estar, observar y disfrutar del momento aquel en la playa.  De conectarme con el momento, de sentir lo que pasa entre que los veo y los dejo de ver, ese pequeño instante que unos llaman felicidad. Esos segundos en que me quedo mirando, en que me conecto con lo surreal de ese preciso momento. Son una colección porque cuando los veo juntos, construyen una especie de poema, el poema de los pensamientos efímeros, que pasan por mi cabeza.

 

Unos minutos después, una linda familia de 3 que estaba cerca de mi durante este tiempo, empaca sus cosas y se va. El hombre y la mujer se besan frente a su hija que los mira, justo antes de partir. Los veo irse. Me quedo pensando en ese momento. Que llegó y se fue. Justo como el paracaídas, la avioneta o el pájaro. La única diferencia es que a los últimos tres, si les tomé foto. “Tierra llamando a María”, decían, la verdad es que siempre he estado más allá arriba que abajo.