“Imperfecciones de Carretera”

   26.12.20  (5:40 p.m. – 5:53 p.m.)

 

Como amante de los atardeceres y fotógrafa, casi siempre que viene uno de ellos, lo primero que hago es parar, detenerme ante el momento, darle tiempo, observar y tratar de tomar las fotografías más perfectas posibles.

 

Hay viajes de carretera en los cuales no puedes parar, no puedes hacer fotos. Simplemente no hay el tiempo de pararse a observar y solo dejar que pase. La mayoría de las veces cuando esto me pasa, hay una cierta lucha interior por no dejarlas pasar, controlar el momento, poderlas guardar. Es entonces cuando estas imágenes quedan en mi memoria convertidas en algo parecido a postales imaginarias, que no quiero olvidar, guardadas en lo que algunos llaman el cementerio de las fotografías nunca tomadas.

 

Pero esta vez fue diferente, esta vez decidí intentar y explorar la posibilidad de poder hacer fotografías de este momento no perfecto y convertirlo en una especie de diario de un momento muchas veces no fotografiado. Una memoria de un atardecer, documentado con fotografías que no se podían tomar con los recursos de la perfección. Sin composición, sin quietud, sin libertad del movimiento, más allá del que permitía el camino en el carro, por la carretera. No poder esperar al momento perfecto, solo disfrutar del camino, de lo que traía, de lo que podía ver y la magia de lo que iba apareciendo, sin ningún tipo de control.

 

Fue así como surgió esta serie de fotografías, tomadas durante 13 minutos de un atardecer no planeado, en una de las últimas tardes de 2.020, en uno de los muchos viajes que hice con mi familia y donde muchas veces pasó lo mismo, no podía parar. Un ejercicio sobre ver la perfección en la imperfección, sobre soltar el resultado y disfrutar el proceso, sobre encontrar la belleza en lo no planeado y la liberación del control del momento.

 

Esta serie de fotografías son una reflexión sobre la cotidianidad, sobre la memorias y la forma de vivirlas y guardarlas. Sobre la belleza de la imperfección y la importancia de descubrirla y disfrutarla en los momentos menos pensados de la vida.